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Subiendo por el costado de la iglesia de San Andrés se llega hasta la calle Mancebos, que conocía bien san Josemaría por haber atendido allí a varios enfemos.
Según Répide el nombre alude a los dos mancebos que tiraron desde la torre del palacio episcopal de Valencia la teja que mató al rey Enrique I, y que fueron degollados en este lugar. Desde la calle Mancebos se llega, bajando por la calle de la Morería, hasta la Plaza de la Morería muy cercana a la Plaza del Alamillo, donde san Josemaría ejerció su labor sacerdotal atendiendo a una anciana que residía en esta calle. Répide considera digna de crédito la tradición que sostiene que el nombre de esta calle proviene del Tribunal árabe, llamado alamín, y sitúa aquí la plaza donde el Cid alanceó un toro en la fiesta de Aliatar, que cantó Nicolas Fernández de Moratín en sus quintillas famosas: “Fiesta de Toros en Madrid”: Madrid, castillo famoso que el rey moro alivia el miedo, arde en fiestas en su coso por ser el natal dichoso de Alimenón de Toledo. Su bravo alcalde Aliatar de la hermosa Zaida amante Las ordena celebrar por si le puede ablandar el corazón de diamante. Por la calle Alamillo se llega, cruzando la calle de Segovia (dejando a la derecha la Costanilla de San Andrés), hasta la Plaza de la Cruz Verde. Desde esta Plaza de la Cruz Verde, subiendo primero por la calle de la Villa, y luego por el Pretil de los Consejos, se llega hasta la Iglesia Catedral Castrense. Tras la visita a esta iglesia se llega de nuevo, por la calle Bailén hasta la Cuesta de la Vega, donde concluye esta quinta etapa.
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