Parroquia de San Josemaría en Aravaca

El 17 de febrero tuvo lugar la inauguración oficial de la Parroquia de San Josemaría, situada en el madrileño barrio de Aravaca, zona de Valdemarín, con una Eucaristía Solemne presidida por el Ilmo. Sr. D. José Luis Huéscar Carrizal, Vicario Episcopal del Arzobispado de Madrid.

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Recorrido histórico 2
Colegio de Santa Isabel: "años fuertes, duros"

Esta segunda etapa del recorrido discurre por algunas calles relativamente cercanas a la calle de Santa Isabel, del barrio de Embajadores y Lavapiés.

Estas calles están tan vinculadas con los afanes apostólicos del Fundador del Opus Dei que la relación de sucesos y de enfermos atendidos es meramente orientativa, porque atendió personas en muchas de estas calles, en años humanamente muy difíciles. Recordaba san Josemaría: Durante los primeros seis años de la Obra me encontraba casi solo. Fueron años fuertes, duros.

Cita Vázquez de Prada el testimonio de un sacerdote, Avelino Gómez Ledo: "Recuerdo que un día, en uno de esos barrios, D. Josemaría cogió en brazos a un niño pequeño, sucio, incluso llagado, y le dio dos besos".

Consumió muchos años de su juventud en la atención espiritual y humana de los pobres más pobres de Madrid, que residían en estas barriadas -llamadas entonces "barrios bajos". Enfermos deshauciados, niños abandonados, pobres sin ningún tipo de recursos... San Josemaría les daba Nota recorridossu aliento espiritual y consuelo humano.

Recorría cada día grandes distancias, de una zona a otra de Madrid, para atender a los más necesitados. Vázquez de Prada cita un apunte de su lista de enfermos para visitar del 17 de marzo de 1928. Esa lista contiene 13 nombres, con direcciones que van desde el "centro de Madrid (barrio de Embajadores) hasta el barrio de Delicias en el sur, pasando luego por la Ribera de Curtidores y volviendo a Francos Rodríguez, ya en el barrio de Tetuán de las Victorias, al norte de Madrid. No eran raros los recorridos de más de 10 kilómetros".

En la fotografía, una nota escrita por una dama apostólica, le ruega que vaya a atender espiritualmente a una mujer, Amalia, bailarina de profesión, que vivía en la calle de Emajadores nº 98.

Este segundo recorrido que comienza y termina en el mismo punto: el Colegio de Santa Isabel.

El barrio de Lavapiés es uno de los barrios más populares de Madrid, y uno de los barrios en que san Josemaría ejerció intensamente su labor pastoral durante años.

En los años treinta este barrio sufría numerosas carencias materiales, que aún se siguen dando en la actualidad. Numerosas canciones y obras teatrales del siglo XIX y XX (sobre todo, zarzuelas) evocan estas calles y plazuelas por las que atraviesa el paseante, como la zarzuela El barberillo de Lavapiés.

 

 
Calle de Santa Isabel hasta Tres Peces

CorralaBajando por de la calle de Santa Isabel torciendo a la izquierda, se llega a la calle Tres Peces.

Según Répide, esta calle Tres Peces “toma origen su nombre de una casa que allí había, perteneciente a la memoria de D. Pedro de Solórzano, cuya condición era la de dar todos los años, el día de San Francisco de Paula, tres peces grandes al Convento de la Victoria; otros tres, en el día de San Rafael, al Hospital San Juan de Dios; tres igualmente, en el día de la Concepción, al de San Francisco, y otros tantos al de San Bernardino, y para que no se perdiese la costumbre de este censo fueron labrados en la fachada de la casa tres peces de piedra”.

San Josemaría recorrió en numerosas ocasiones estas calles y corralas. Consta, por ejemplo, que en esta calle Tres Peces, en el 12 B, Escalera 1, residía una anciana a la que llevó los Santos Sacramentos el 23 de agosto de 1927. En el 16 vivía Francisco López, al que auxilió espiritualmente el 17 de enero de 1928.

Iba a estos lugares –recordaba tiempo después-:a enjugar lágrimas, a ayudar a los que necesitaban ayuda, a tratar con cariño a los niños, a los viejos, a los enfermos; y recibía mucha correspondencia de afecto y alguna que otra pedrada.

 

 
Calle San Carlos hasta el Cristo del Olivar

Oratorio del Santo Cristo del OlivarDesde la calle Tres Peces, atravesando la calle del Ave María, el paseante llega hasta la calle San Carlos.

Cruza la calle de San Carlos la calle del Olivar. El paseante comienza a caminar cuesta arriba por esta calle. Su nombre proviene, según la tradición, del Cristo del Olivar, una imagen fue profanada en tiempos de Felipe II. El Rey ordenó que la Corte vistiese de luto por ese hecho, y que, además de restaurar la imagen, se hiciesen otros actos de desagravio.

En esta calle del Olivar san Josemaría atendió a varios enfermos en el verano de 1927.

En esta zona estuvo la antigua judería madrileña, hasta 1492. Como señala Mariano Sánchez de Palacios, el origen de este barrio es hebreo. “La judería madrileña tenía su núcleo de población en las cercanías de la sinagoga, que se alzaba en el solar donde hoy es refugio piadoso, la iglesia de San Lorenzo. Claro está que se trataba de judíos conversos, después de las severas medidas adoptadas por los Reyes Católicos”. Asegura este autor que la expresión actual de manolas y manolos, para designar a unos tipos populares tiene origen judío. “Manolos —explica Sánchez de Palacios— porque así los judíos conversos ponían de nombre a su primer hijo, Manuel”.

Torciendo a la izquierda, el paseante deja la calle del Olivar para caminar por la calle del Calvario, que también visitó san Josemaría en su ministerio sacerdotal, lo mismo que la calle Ministriles, a donde acudía a llevar los Sacramentos a enfermos.

Escribe Vázquez de Prada:

"Las vísperas de los primeros viernes de mes iba a oír confesiones y al día siguiente llevaba la Comunión a esos enfermos. El resto de las semanas hacía un recorrido eucarístico los jueves, en un coche prestado a doña Luz Casanova; los demás días utilizaba el tranvía o iba a pie. Muchos de los enfermos vivían en lugares apartados o de difícil localización.

Pero las distancias nunca fueron problema para don Josemaría, quien, sin hacerse de rogar, se trasladaba de uno a otro de los cuatro puntos cardinales de la capital. Don Josemaría —refiere Josefina Santos— «lo mismo llevaba la Comunión a los enfermos que vivían en Tetuán de las Victorias, que en los alrededores del Paseo de Extremadura, que en Magín Calvo, o en Vallecas, Lavapiés, San Millán, o por el barrio del Lucero o la Ribera del Manzanares»

«Entonces no había la costumbre —cuenta Josefina Santos— de que de las Parroquias se llevara al Señor, a no ser en casos de gravedad, y Luz Casanova pidió permiso al Obispado y se lo concedió; por eso, Don Josemaría llevaba la Comunión a todos los enfermos que lo pedían» (Josefina Santos, AGP, RHF, T-05255, p. 2).

«Salvos casos excepcionales —refiere Margarita Alvarado—, a los enfermos les llevaba la Sagrada Comunión los jueves, en un coche que prestaban a doña Luz Casanova. Los otros días iba en tranvía, o andando, como pudiera. A veces con mal tiempo, porque lo mismo se atendía a los enfermos en invierno que en verano» (Margarita Alvarado Coghem, AGP, RHF, T-04676, p. 1)."

 
Calle de Jesús y María

Calle de la EncomiendaSiguiendo por la calle del Calvario el paseante llega hasta la calle Jesús y María. Cruzando la calle Jesús y María, continúa caminando al frente, por la calle de la Esgrima, que alude a la escuela que un maestro de esgrima tenía en un corralón de esta calle durante el siglo XVII.

Al final de la calle de la Esgrima, el paseante tuerce a la izquierda y comienza a bajar por la calle Mesón de Paredes.

La primera calle con la que se encuentra, al frente, es la calle de la Encomienda. Este nombre —Encomienda— alude a las Encomiendas de la Orden de Santiago, ya que esta zona pertenecía a Pedro Núñez, Maestre de la Orden de Santiago, que pasó por Madrid con el rey Sancho IV.

Consta que san Josemaría estuvo atendiendo a varios enfermos en esta calle de la Encomienda en los años 1927 y 1928.

 
Plaza de Cascorro

Plaza de CascorroAl término de la calle de la Encomienda el paseante tuerce a la derecha y se dirige a la vecina Plaza de Cascorro.

Esta Plaza es una de las más populares de Madrid. Aquí se instala el Rastro, mercado de compra y venta de los objetos más inverosímiles. En la Plaza de Cascorro está el monumento a los Héroes de Cascorro, localidad cercana a Camagüey (Cuba).

En él se alza la estatua de Eloy Gonzalo, obra de Aniceto Marinas, al que se representa con un fusil y una lata de petróleo en la mano, con el que combatió la posición contraria. Lograron recuperar su cadáver gracias a la cuerda que se ató al cuerpo.

Como tantos vecinos de Madrid, san Josemaría recorrió las tiendas del Rastro, buscando muebles a un precio asequible para los primeros centros del Opus Dei.

Cuenta Vázquez de Prada esta anécdota de san Josemaría:

"Un día, visitando a los enfermos de las listas que le daban en el Patronato, le avisaron que un joven tuberculoso esperaba la muerte en un burdel, donde residía una hermana suya, prostituta.

Le tocó en lo vivo el riesgo de condenación de aquella alma, y pidió y obtuvo permiso del Vicario General para confesar al moribundo y administrarle los últimos sacramentos.

Alejandro GuzmánFue a visitar al enfermo, junto con don Alejandro Guzmán, un cristiano caballero entrado en años, de aspecto grave, barba recortada y capa madrileña.

Obtuvo de la regente de la casa la promesa de que el día en que trajese el Viático no se ofendería al Señor en aquel burdel. Y el día fijado, con don Alejandro como acólito, llevó el Santísimo al tuberculoso".

Se ignora dónde tuvo lugar este suceso. Don Alejandro Guzmán era un caballero conocido en Madrid por su vida respetable y virtuosa. Esta es una fotografía de sus años de juventud. En los años 30, cuando colaboraba con san Josemaría su aspecto estaba más avejentado, pero conservaba su señorío natural.

 

 
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